VieJul10

¿En verdad sucedió todo aquello?
Esos días, sus noches, ¿son reales?
Es decir, hoy parecen ser tales
el conjunto de un sueño tan bello.
Hoy despierto y, al ver, ya no encuentro
a unos pasos de mí tu presencia,
hoy no hay planes, hoy ya no hay promesas
ni razones de noches sin sueño;
hoy es todo un recuerdo pequeño,
pero grande, cual grande es su esencia.

Fuiste tú, fueron sólo momentos,
uno a uno poniendo alegría
en mis sueños, aun cuando sabía
que mi sueño mejor fue despierto.
Y, aun así, yo no sé qué hay de cierto
en las cosas que llevo guardadas
en el corazón, en tu mirada
capturada indeleble en la mía.
Hoy no sé, ¿realidad?, ¿fantasía?;
sólo sé que mi vida te extraña.

Es verdad, te conozco muy poco,
pero, ¿quién dice cuándo es bastante?
¿Cuánto tiempo ha de pasar antes
de empezar a soñar como un loco?
¿Basta un mes? ¿Será un año… o tampoco?
Cuanto tiempo no debe importarte,
sino cuánto ha podido llenarte
ese tiempo de cosas hermosas,
y esos días viví tantas cosas
como pocas viví en muchas tardes.

Sé de ti cuanto es necesario:
quizás sólo que has puesto en mi vida
un abrazo y un beso a escondidas,
y en mis labios sonrisas a diario.
Sé muy poco, pero es demasiado:
una mano traviesa en la noche
sobre la mía, haciendo derroche
de emociones, caricias y… todo.
Si un segundo duré de aquel modo,
sólo por él no existe un reproche.

Hoy, por eso, Alejandra, despierto
y me niego a ver sólo ilusiones;
si la duda destroza razones,
tus momentos me gritan: “fue cierto”.
Y, aunque tengo el corazón desierto
y aunque ahora no estás a mi lado,
llevo todo lo hermoso guardado
en espera de brotar triunfante
a tu lado, y andar adelante
el camino algún día iniciado.

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